Posted by: marcelodagostino | April 20, 2013

Nunca, nunca, sub-estime su sentido común

Este es el ultimo texto que colocare en mi libro. Lo pondré en primer lugar porque considero que es el mensaje mas fuerte de todos los que pudiera dejar y no quiero esperar para compartirlo. Mas allá de las tecnologías, mas allá de las posibilidades que la vida nos haya dado para capacitarnos o para estar en contacto con sociedades o grupos poblaciones mas informados, nunca, jamás, sub-estime su sentido común. Es la fuerza interior mas fuerte que podemos tener y es ahí a donde debemos protegernos ante cualquier incertidumbre que tengamos en la vida. Todo lo demás… se encuentra en la web🙂

Para ejemplificar esto les cuento una historia real que siempre me fascinó y que le agradezco a mi gran amigo Erico (@ericopneto) por compartirmela. Se trataba de una fábrica en San Pablo, Brasil, en donde por un problema en la línea de producción, algunas cajas llegaban al final sin contenidos y así eran despachadas. Esto generaba una enorme cantidad de problemas con los clientes que se sentían estafados y había que tomar una acción. Inmediatamente se puso en marcha un mecanismo para revisar que podría estar pasando, a donde podría estar el problema y cual seria la solución a esto. Luego de diversos análisis realizados por las personas “mas capacitadas”, se presentaron “supuestas” soluciones millonarias al presidente de la empresa. Digo “supuestas” ya que ninguna de ellas podría ser verificada hasta tanto no sean implementadas y por tanto los recursos invertidos pasarían a tener un alto riesgo. Sin embargo y a partir del “sentido común”, que siempre se basa en nuestra experiencia de vida, un operario de la fabrica dijo tener una solución que solo costaría 50 reales. A pesar de la risa y hasta indignación que provocó ese comentario a la mayoría de los “expertos”, el presidente decidió escucharlo. Y saben cual fue la solución? Colocar un ventilador al final de la línea de producción, y así con el viento provocado, las cajas vacías salían volando y eran fácilmente identificadas. La solución era real y pudo ser probada e implementada apenas con una inversión de 50 reales. Estas son las genialidades de la vida que, en la gran mayoría de las veces, son resultantes de las cosas mas simples que podamos imaginar.


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